17 diciembre 2017
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Señales para Saber si estás Bajo Ataque Espiritual

Todas las personas enfrentan luchas espirituales en su intento de avanzar en las cosas de Dios. Uno de los trucos principales del enemigo es conseguir que la persona engañada no se dé cuenta de la profundidad de lo que está sucediendo en su vida. A menudo la gente asume que la lucha que se enfrentan es sólo una batalla física, que hay un problema personal con su vida, pero bajo la superficie hay algo mucho más complejo que está teniendo lugar.

San Pablo nos recuerda: “que satanás no saque ventaja de nosotros, ya que conocemos bien sus intenciones” (2 Corintios 2:11). La Biblia nos dice que el diablo tiene varias estratagemas que utiliza contra los seres humanos. Muchas personas asumen erróneamente que satanás es estúpido, pero él ha estado estudiando los pensamientos, las acciones y el comportamiento de la humanidad desde el principio de los tiempos.

Cómo se puede identificar un ataque espiritual

1 – Falta de pasión espiritual

El enemigo trata de robar tu tenacidad para las cosas de Dios.
De repente, tu vida de oración parece estancada.
Tu compromiso puesto a prueba y parece que no puedes ir para delante y ni tan siquiera mantener lo que has conseguido.
Te sientes como si sólo estuvieras haciendo movimientos mecánicos.

2 – Frustración extrema

Durante un ataque espiritual el enemigo usa una variedad de circunstancias para oprimir a la mente y traer una gran frustración.
Una persona que está en estado de sitio se percibe a sí mismos en el borde del precipicio y ansioso.
Insatisfecho con lo que tiene aunque haya logra las metas que se ha propuesto, y con el rumbo que está recorriendo.
Tiene más que ver con la sensación que con una realidad objetiva frustrante en tu vida.

3 – La confusión acerca de tu propósito

Durante un ataque espiritual a menudo hay una gran confusión acerca de la dirección espiritual.
Este es uno de los principales objetivos de un ataque, conseguir que un creyente de se aparte de destino.
Las malas mociones comienzan trayendo confusión.

4 – Falta de paz

El enemigo te bombardea la mente con pensamientos dispersivos y tentaciones permanentes con el fin de robarte la paz.
La mente se irrita y te sientes agotado.
El enemigo hace todo lo que puede para llevarte a la fatiga mental.

5 – Te sientes inusualmente débil y cansado

La falta de energía y vitalidad son a menudo el resultado de un ataque prolongado.
Ciertamente, estos problemas pueden ocurrir por vivir de otra forma los problemas naturales, falta de sueño, batallas sobre tu salud.
En este caso, sin embargo, la causa raíz es el efecto de las batallas espirituales prolongadas.

6 – Percibes una falta de ataques

Otra señal de que estás bajo ataque es que se trata de un ataque tan masivo que pareciera que no hay ningún ataque sino que sencillamente tú has cambiado. Hay momentos en que parece que todos los recursos se secan al mismo tiempo. Los ataques del enemigo son para que pongas tus ojos fuera de Dios y los pongas en el dinero y otros placeres. Si él puede conseguir que te preocupes en lugar de que le adores, comenzarás a tomar decisiones basadas en la oportunidad en lugar de la unción. Recuerda siempre que hay dos veces en tu vida cuando eres especialmente vulnerable a la tentación: cuando no tienes nada, y cuando tienes todo. Mantente cerca de Dios, tanto en los tiempos buenos como en los malos momentos.

7 – Fuerte impulso para salir de tu propósito

Cada creyente nace con un propósito único. Y así como Dios creó con un propósito a cada creyente, Él también le dio regalos y gracias únicos, para cumplir con ese plan. Cuando una persona está viviendo en forma fuerte el llamado, va a prosperar en diversas áreas: recibirá la bendición de recursos en el área en que Dios lo ha llamado.

Él se sentirá la mayor cantidad de tiempo satisfecho y realizado de vivir su destino. Pero el enemigo también tiene un plan para cada persona y odia cuando un creyente audazmente saliendo de su propósito y plan. Él hace todo lo que podamos para que el cristiano se aleje de su destino. Durante un ataque te abrumará con pensamientos y deseos de renunciar y abandonar su puesto. Este es uno de los mayores propósitos detrás de los ataques espirituales.

8 – Te retrotraes a viejas ataduras

En una larga batalla espiritual, como son casi todas, la persona es empujada a menudo hacia ciclos negativos de los que ya se liberó.
El enemigo quiere esclavizarte una vez más en las mismas ataduras viejas.
Él puede desanimarte en tus esfuerzos convenciéndote que tus pecados no son suficientemente malos, para liberarte de pensar que cometes pecados.
Y así puedes perder la noción de lo malo y lo bueno, lo que agrada a Dios o no, y sobre la condenación, lo que te lleva de nuevo en un espiral hacia una derrota más profunda.

9 – Te apartas de las relaciones sanas

Cuando las iniquidades antiguas comienzan tentándote, el siguiente signo del ataque espiritual seguramente será alejarte de las relaciones santas.
Mira a tu alrededor.
¿Has salido de tener relaciones con la gente que te provee de mociones sanas y santas?
¿Tus amigos de ahora se ocupan más de la carne que del Espíritu?
Si es así, estás tropezando en el campo de batalla y el enemigo te tiene a merced.

10 – Cuestionas la dirección y el llamado que has sentido claramente

A medida que el enemigo ataca la vida de un creyente, comienza a darle razones para renunciar a la misma cosa que Dios le llama. Esta es una de sus herramientas principales. Él desata la confusión, la vergüenza, la intimidación y una variedad de esquemas viles para crear una nube de incertidumbre. Una vez más, su objetivo final es conseguir que un creyente salga fuera del sendero de su destino; de modo que una persona que está bajo ataque puede encontrarse profundamente cuestionando el camino por el que está viajando.
Por lo general, comienza a reexaminar las decisiones que antes eran muy claras.
Muchas veces una persona en medio de un ataque cuestionará palabras proféticas, avances espirituales y experiencias significativas que tuvo.
Este es un paso que te mueve hacia atrás en el Espíritu.

Necesitamos como primera cosa, entender que la guerra espiritual “tiene su tiempo”, como todo lo que vivimos bajo el sol (Ecl.3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora). La idea de Dios no es que evitemos el conflicto sino que lo enfrentemos en el Nombre del Señor y ganemos la batalla para la gloria de Su santo Nombre. En Efesios 6:13 dice “habiendo acabado todo” //dando a entender que existen tiempos determinados, con un comienzo y un final específico, de las batallas espirituales. //

Por cierto este proceso se repite una y otra vez a lo largo de nuestro andar cristiano. En Lucas 4:13 leemos acerca de Jesús: “y cuando el diablo hubo acabado toda tentación, se aparto de él por un tiempo.”

Jesús aquí había enfrentado diversas batallas, venciendo al enemigo con la Palabra de Dios, pero eso no significaba que nunca más iba a tener que volver a enfrentarse con el enemigo.

Ahora bien debemos grabarnos en nuestra mente que nuestras batallas espirituales siempre son por una razón específica y por una estación (etapa) específica.

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