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¿De dónde viene Halloween? ¿Puede un Cristiano celebrarlo?

Halloween es celebrado por millones de personas como un tiempo de diversión para los niños, de vestir disfraces de todo tipo y de salir a la calle para ir de puerta en puerta pidiendo dulces. Pero este tiempo es también un tiempo de brujas, demonios, duendes y fantasmas. Mientras algunos ven Halloween como un tiempo de diversión inofensiva; de otro lado, otros la ven como una noche espantosa de inspiración demoniaca que hay que evitar.

Como Cristianos, existe mucho debate acerca de si debemos o no participar en Halloween. ¿Es correcto salir a la calle y pedir “trick-or-treating”? ¿Podemos vestir a nuestros hijos con disfraces de muertos, brujos, etc., en ese día? ¿Si hacemos esto estamos participando en una fiesta demoníaca? Para poder tomar una decisión, miremos primero los orígenes de esta fiesta.

Los Orígenes de Halloween

La palabra Halloween se deriva de la expresión “La Víspera de los Santificados”, que se celebra el 31 de Octubre, la cual marca el final del verano en el noreste de Europa. La fiesta de “Todos los Santos,” o “El Día de los Santificados”, se celebra al día siguiente, el 1º de Noviembre; siendo entonces, Halloween la víspera del Día de Todos los Santos.

Al parecer los orígenes del Halloween se remontan a la antigua Irlanda y Escocia alrededor de la época de Cristo. El 31 de Octubre, los Celtas celebraban el fin del verano. Esto era importante para ellos, ya que era el momento en que los pastores de los animales llevarían estos a sus establos y corrales para prepararlos para soportar el crudo invierno. Este también era el tiempo de cosechar los cultivos. Este cambio anual de estación y de estilo de vida se caracterizaba por la celebración de un festival pagano llamado “Samhain” o “Fin del Verano”.

En esta época había mucha superstición asociada con este tiempo de cambio la cual incluía la creencia en hadas y de que los espíritus de los muertos vagaban en busca de cuerpos para habitar. Debido a que los vivos no querían ser poseídos por los espíritus, vestían disfraces y desfilaban por las calles haciendo mucho ruido para confundir y asustar a los espíritus alejándolos. Además, para los Celtas el nuevo año empezaba el 1º de Noviembre. Por lo tanto, se creía que el día de Samhain no era parte ni del año que pasaba ni del que empezaba; y debido a esto, se originaba el caos, el cual gobernaba ese día. Como resultado de esto, las personas con frecuencia se hacían bromas pesadas entre sí.

Posteriormente y alrededor del siglo 5º en la medida en que la Iglesia Católica se desarrollaba y movía en el área, en vez de agregar un nuevo día para celebrar su fiesta, esta tomó la celebración de Samhain, cambiándole solo el nombre al 1º de Noviembre y convirtiéndolo así en la “Víspera de Todos los Santos” donde se honran a todos los santos de la Iglesia Católica que no tienen una fiesta propia en el calendario litúrgico. Una costumbre posterior se desarrolló entre las personas, las cuales, el 2 de Noviembre, irían de puerta en puerta pidiendo pequeñas tortas a cambio de la promesa de que se dirían rezos por algunos de los familiares muertos en cada familia. De esta costumbre surgió la creencia de que los muertos se encontraban en el purgatorio antes de que ellos fueran al cielo y que los rezos de los vivos podrían influir en la decisión de Dios. De aquí se originó “La Fiesta de los Fieles Difuntos”. Esto pudo haber sido el impulsador de la idea del “Trick-or-Treat” (Nota del Traductor: Esta frase es la que usan los niños en cualquier lugar del mundo cuando recorren disfrazados las calles de sus barrios pidiendo dulces de puerta en puerta. El sentido de esta frase es y el cual es ignorado por los padres es: “Truco o Trato.” En otras palabras: ¿Qué quiere: un truco o hechizo de magia/brujería/o de lo oculto o un trato?).

Orígen de la calabaza

Aparentemente “Jack el Linterna” (“Jack-O-Lantern”) viene del folklore Irlandés el cual trata acerca de un hombre llamado Jack, el tacaño, el cual tuvo un encuentro con el diablo en una taberna en una de sus noches de borrachera. Jack le ofreció su alma al diablo con tal de beber el último trago y que el diablo pagara los tragos de Jack; a lo que el diablo aceptó, convirtiéndose en una moneda con la cual Jack pagaría sus tragos. Pero Jack no pagó los tragos, quedándose con la moneda y guardándola en su bolsillo con una cruz de plata impidiendo así que el diablo volviera a su forma original hasta que prometiera no pedir su alma en diez años. El diablo no tuvo más remedio que aceptar el trato.

Pasados los diez años, el diablo y Jack se volvieron a encontrar para saldar su cuenta. Pero Jack, una vez más engañó al diablo cuando le pidió que le bajara una manzana del árbol antes de llevárselo. A lo que el diablo accedió. Cuando el diablo se subió al árbol, Jack hizo rápidamente una cruz en el árbol impidiendo que el diablo pudiera así bajar y llevarse su alma. Una vez más, le sacó al diablo la promesa de que nunca se llevaría su alma y el diablo, no tuvo más remedio que aceptar.

Después de la muerte de Jack y cuando llega al infierno, lugar que le correspondía por ser un borracho y estafador, el diablo no lo dejó entrar, recordándole que como no había podido tomar su alma, le tocaba ahora, regresarse por el mismo camino por donde vino. Como éste, era oscuro y frío y no se podía ver nada, desde el mismo infierno el diablo le lanzó un carbón encendido, el cual Jack colocó en un nabo que había vaciado de forma tal que no se apagara en el camino de regreso. Ahora, Jack vaga sin rumbo con su linterna por toda la eternidad.

Al principio, los Irlandeses usaban nabos, pero cuando llegaron a Estados Unidos, se dieron cuenta que las calabazas eran más grandes que los nabos. Por esta razón, surgió la costumbre de vaciar las calabazas tallándolas para la noche de Halloween e introduciendo una brasa o vela adentro para iluminación. Con el paso de los tiempos, se agregó la idea de que los gatos negros tenían espíritus reencarnados con habilidades proféticas.

Podemos ver entonces que los orígenes de Halloween son una mezcla de rituales paganos Celtas llenos de superstición y las tradiciones tempranas que la Iglesia Católica agregó de muchas de estas supersticiones paganas.

¿Qué dice la Biblia acerca de Halloween o del Día de los Santos?

No dice nada en cuanto a la celebración de estos días. Pero la Biblia sí habla acerca de lo oculto, de las fábulas, de la brujería, del engaño, etc.

Éxodo 22:18: “A la hechicera no dejarás que viva.”
Deuteronomio 18:10-12: “No sea hallado en ti quien haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, ni quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, 11ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos. 12Porque es abominación para con Jehová cualquiera que hace estas cosas, y por estas abominaciones Jehová tu Dios echa estas naciones de delante de ti.”
La Biblia claramente habla negativamente acerca de las prácticas ocultas, de los espíritus y las brujas condenando no sólo las prácticas sino aquellos que se involucran en estas. Como Cristianos no tenemos nada que ver con lo oculto ni seguir costumbres paganas de ninguna índole. El Tarot, contactar a los muertos, sesiones de espiritismo, amuletos de la suerte, etc., van contra la Palabra de Dios y pueden afectar una comunión Cristiana con Dios y abrir al Cristiano a actividades demoníacas de opresión. La mayoría de los Cristianos saben esto y deberán evitar esta clase de actividades. Recordemos que estas son costumbres paganas en las cuales no se glorificaba al Señor y como Cristianos debemos evitarlas.

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